viernes, 23 de mayo de 2014

ENTRADA2: EJEMPLO TEXTO + IMAGEN

Xabi Alonso saltó como si acabara de llegar al campo y no arrastrara un partido de miedos. Botó de alegría, cerró el puño y miró a la grada donde resistían atemorizados por la eliminación los hinchas madridistas. Pepe corría buscando abrazos y Modric saludaba a todos. El Madrid celebró con alivio el final del partido, con la euforia que provoca la salvación cuando se ha sentido en la nuca el frío del fracaso. Fue una explosión de júbilo controlada, porque todos sabían que el encuentro despachado era un billete a la eliminación. Pánico y sufrimiento, así se ganan también las Copas de Europa.



El primer crítico fue Carlo Ancelotti, pragmático con el resultado pero inconformista en el juego. «Estamos contentos porque llegamos a las semifinales, que era un objetivo importante en la temporada, pero no me gustó la forma en que lo hemos hecho», sentenció el italiano, agotado por la tensión. «Estoy muerto», musitaba camino del autobús blanco, por las entrañas del estadio del Borussia, una auténtica trampa para el Madrid. Cruzó resoplando por el museo del club alemán, mientras revisaba las estadísticas en busca de algún dato optimista. Se fijó en los 10 lanzamientos a puerta de su equipo por los 12 del rival, un equilibrio sólo en el papel que arrugaba con sus enormes manos, nada que ver con las sensaciones sobre el césped. Otro examen importante acabó en derrota. Un susto casi mortal.


 Al salir del ascensor, ya en el parking, se cruzó con Jürgen Klopp, elegante en la derrota, susurrándose ambos fortuna para el final de temporada. Un ganador derrotado y un perdedor con el tesoro en la maleta. Cosas de la Champions. Espera el Madrid que las horas diluyan el mal trago en Alemania, aunque bien debería revisar errores. Hubo jugadores desvanecidos en un ambiente de batalla grande, como las que llegarán en semifinales. Tomó buena nota el técnico blanco, sobre todo de los jóvenes. Carvajal y también Isco sí demostraron temple (el lateral ya conocía este campo y el malagueño jugó precisamente una vuelta de cuartos con el Málaga hace un año) para salir airosos de una situación límite. Peor fue el petardazo de Asier Illarramendi, devorado por la presión en la primera parte.


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